¿Es el interés en un posgrado indirectamente proporcional con el crecimiento económico?

Aplicaciones a maestrías y doctorados en el MIT

Aplicaciones a maestrías y doctorados en el MIT

La evidencia muestra que las aplicaciones para posgrados en los Estados Unidos aumentan relativamente más (¿así se dice o no?, nunca puedo escribir en inglés y cada vez escribo peor en español) en años en que la economía mundial atraviesa momentos difíciles. Este año, por ejemplo, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) estimó que habrá recibido 15% más aplicaciones para sus programas de maestría o doctorado que un año antes. Para algunas universidades este periodo resultó un récord en el número de aplicantes. Por ejemplo, la Universidad de Duke registró un aumento del 33% con respecto al año anterior, el mayor volumen en los últimos diez años (recordemos que a finales de los 90´s sufríamos otra crisis financiera en el entorno global). Y aunque otras fueron menos demandas (las aplicaciones a la escuela de graduados de Texas Tech aumentaron 2.7%, mientras que la escuela de negocios de Cornell tuvo 14% aplicantes menos que hace un año) el resultado neto es un incremento en el número de aplicantes a posgrados. Kaplan, empresa de preparación para examenes de ingreso -e.g., GMAT, GRE, TOEFL, y aplicaciones para maestrías y doctorados, registró un incremento neto en sus centros alrededor del mundo del 45% en el número de personas interesadas en cursos de preparación de aplicaciones para escuelas de ciencias sociales (siendo negocios -i.e., MBA, y leyes las más populares) durante el segundo semestre (el periodo de preparación y aplicación) del 2008 en comparación con el mismo periodo del 2007. En este sentido, el número de administraciones del GMAT aumentó casi 12% internacionalmente entre los dos periodos.

Me atrevería a deducir que la aparente relación entre número de aplicaciones a niveles superiores de educación y el estado de la economía se presenta internacionalmente. Sin embargo, puede existir una diferencia en el nivel más demandado (probablemente en relación con el número de años promedio de educación de la población en el país). En México, las aplicaciones a nivel superior (licenciaturas o ingenierías, i.e., college) a las principales universidades públicas del país tuvieron niveles récord. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tuvo un aumento del 9.2% con respecto al periodo 2007-08; el Instituto Politécnico Nacional, de más de 37%. Ya que este no es ningún análisis formal, es importante no dejar de lado el potencial efecto de otros factores, como los retornos a la educación, es decir, el aumento esperado en el ingreso por cada año adicional de educación formal. Pero en general, la tendencia de dicha relación es visible a lo largo del tiempo.

Bien, este post está motivado en mi propia experiencia con el proceso de aplicaciones durante los últimos meses la que me ha permitido pescar, principalmente en diversos foros de internet, como Grad Café, algunos temas/casos relacionados con el efecto de la crisis (económica) en el interés en los posgrados que aquí enlisto para regocijo del pueblo:

  1. La escuela es percibida como un lugar seguro para guarecerse de la tormenta económica. Si uno está dentro de la burbuja académica es precisamente como ver llover desde la ventana sentado en un sillón acolchonado. No hay nada como preocuparse por pasar una materia y no pensar en si uno va a tener trabajo mañana.
  2. El punto anterior es especialmente cierto si uno consigue el viaje completo (beca para colegiatura y mensualidad), lo cual es común de programas de doctorado en países en desarrollo. Es por ello que este año, además del aumento de aplicaciones, muchas universidades recortaron el número de lugares para dicho tipo de programas, por lo que ser aceptado este año tenía menos probabilidad que el anterior. Para ponerlo en perspectiva, hablando de los populares doctorados en economía, el programa de la Universidad de Nueva York recibe normalmente más de 800 aplicaciones anualmente y ofrece lugar a entre 40 y 50 aplicantes. Este año, recibió más de 1,100 solicitudes y seleccionó menos del 4%. Los doctorados en ingenierías y en ciencias computacionales están por el mismo nivel de aceptación. Lo mismo sucedió con otros programas que se basan en temas que están creciendo en popularidad, como el desarrollo sustentable.
  3. Por ello, muchas escuelas, en franca urgencia de ingreso, aumentaron el porcentaje de aceptados a maestría sin apoyo financiero de la institución. De hecho, me topé con un alto número de casos de aplicantes a doctorado que les fue ofrecida una aceptación en el mismo departamento pero a nivel maestría y sin ni siquiera un vaso de agua. La situación se complica con programas externos de financiamiento que están reduciendo los fondos entregados o simplemente desapareciendo el apoyo. Por ejemplo, me enteré que el Programa de Beca Conjunto del Gobierno de Japón y el Banco Interamericano de Desarrollo, al cual le debo parte de mi educación, apoyará sólo posgrados de un año y maestrías en Japón.
  4. El promedio de aplicaciones/programas por aplicantes es mayor a cinco y muy cercano a diez. La tasa de éxito promedio (aceptaciones/aplicaciones) es menor al 30%.
  5. Es decir, los años de crisis aumentan los casos de dos tipos de aplicante:
    1. Aquel que al inicio del año del periodo de aplicación no tenía pensado aplicar.
    2. Aquel que (de igual manera) se ve obligado a cambiar planes al ser rechazado por el aumento en la competencia y que, en un año normal, hubiera sido aceptado sistemáticamente.
  6. Los records en aplicaciones se seguirán rompiendo el año que viene, y las tasas de aceptación seguirán cayendo.

Es decir, en este aspecto, para muchos la crisis económica es verdaderamente un punto de inflexión. Me acuerdo del inicio de la presente década, mesas de operación de bancos privados completas llenando aplicaciones para MBAs. Algunos de mis amigos que estuvieron en ese proceso tienen actualmente una vida profesional (y personal) completamente distinta –claro que la crisis puso la chispa, pero la escuela completó el giro. La pregunta viable, a la vuelta de la página, es ¿sufro, tolero o gozo el efecto que la crisis tuvo en mi vida?

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