El boom de lo local, “verde” y orgánico como oportunidad económica en Latinoamérica

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Cambridge River Festival. Mercado organizado para microempresarios locales en Cambridge, Massachusetts, EE.UU.

Cambridge River Festival. Mercado organizado para microempresarios locales en Cambridge, Massachusetts, EE.UU.

Periódicamente existen movimientos socioeconómicos que buscan poner en boga lo que está en crisis. Por ejemplo, ante la producción masiva, el comercio internacional y el impacto intensivo en al ambiente que han mantenido el crecimiento en el mundo en desarrollo y respaldado el surgimiento de las supereconomías (como China, India, Brasil y Rusia), el mercado de productos verdes, orgánicos o locales no es precisamente lo que Ernst Schumacher tendría en mente al escribir sobre las pequeñas economías que funcionan para la gente, pero es un sector que se consolida como un traje a la medida para millones de micro y pequeñas empresas a lo largo de Latinoamérica.

Naturalmente excluida de economías de escala, la micro y pequeña empresa (MYPE) encuentra en los mercados verde, orgánico y local una oportunidad para la especialización, la producción limitada y el aprovechamiento de un nicho que está dispuesto a pagar más a cambio de una buena dosis de creatividad e innovación, y mayor calidad o exclusividad, lo cual representa una ventaja competitiva para la MYPE.

Primero, no necesitamos profundos análisis para reconocer la importancia de la MYPE en la economía latinoamericana: su participación es abrumadora. De sur a norte, según diversas fuentes (i.e., ministerios, secretarías, cámaras, institutos privados y públicos), las micro y pequeñas empresas acumulan entre 80 y 98% del total de unidades productivas y representan entre el 20 y el 70% de la oferta laboral y, aunque es el sector informal distorsiona los estadísticas, una ventana estimada de la aportación en ingreso al PIB latinoamericano de ambos tipos de empresa podría estar entre 20 y 60%, dependiendo el país. Para ponerlo en perspectiva, más del 50% del comercio en Latinoamérica se genera en microempresas, mientras que en Estados Unidos este porcentaje no es mayor al 11.

Además, Latinoamérica tiene uno de los sectores financieros dedicados a la micro y pequeña empresa más respetados del mundo. Por ejemplo, en el entorno global, tiene en Bolivia al primer banco comercial dedicado exclusivamente al sector microempresarial, el Banco Solidario -BancoSol, formalizado en 1992. Tiene en México a la primera microfinanciera en el mundo en desarrollo que utilizó los mercados financieros para emitir deuda con garantía propia, Compartamos, la institución de microfinanzas más grande de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo. Para ponerlo en contexto, India, el país donde se puede encontrar microfinancieras como tiendas de abarrotes, tuvo el primer caso de bursatilización deuda por microcrédito hasta este año, 7 años después que Compartamos (aunque fuentes en ese país sugieran que dicho caso había sido el primero en países en desarrollo).

También sobra explicar que no todas las MYPEs pueden y quieren aprovechar el mercado verde, local y orgánico. Decir que las empresas de último recurso, aquellas que pululan como alternativa a la falta de empleo formal, no forman parte de las estadísticas sería querer tapar el sol con un dedo. Un cambio de estrategia mercadotécnica y un empujón de puede representar el crecimiento de muchas MYPEs que están dentro del mercado verde, orgánico y local sin saberlo o aprovecharlo abiertamente. Cuando estudiaba la licenciatura y colaboré en crear un programa que promovía el desarrollo empresarial en comunidades pobres conocí casos de microempresarios tratando de vender sus productos en el canal incorrecto. Como aquella señora que cerró contrato con Wal-Mart para vender sus galletas caseras, una pedazo de cielo, pero producidas de manera rústica y tratando de competir en precio con grandes empresas.

Algunos puntos relacionados:

  • Los mercados móviles, callejeros o sobreruedas, como se les conoce en México, son estupendos canales de distribución para las MYPEs. Lamentablemente los latinoamericanos no les brindamos el respeto que merecen y éstos están peligro de extinción. En países en desarrollo, la tendencia es distinta, estos mercados son apreciados y cada vez se encuentran más.
  • Los superhéroes también compran en mercados de productores

    Los superhéroes también compran en mercados de productores

    ¿Por qué? Todo es cuestión de mercadotecnia, a mi parecer. Por ejemplo, se les ha apoyado con una imagen cool. Se llaman mercados de productores que sugieren que el consumidor va a encontrar características superiores que no encontrará en los mismos productos en las grandes cadenas de supermercados.

  • La integración geográfica es importante. MYPEs con maravillosas ideas verdes se han perdido por haberse situado entre grandes almacenes o en zonas que nadie identifica como ideales para dicho mercado. En Latinoamérica, fuera de artesanías, hacen falta lugares verdes, orgánicos y locales en centros urbanos con alta densidad de este tipo de empresas. Las ferias periódicas organizadas por los gobiernos locales son una herramienta fantástica. En ese sentido, el esfuerzo siempre es conjunto entre el sector privado y el gobierno.
  • En Estados Unidos, no es ningún secreto la regla tácita en las cadenas de supermercados[1] de etiquetar los productos naturales que vienen del exterior, lo cual es otro de los motivadores del comprar local. Claro que la bondad de la globalización comercial es poder acceder a los mejores productos (que implica los mejores bienes sean los que se produzcan y se vendan –y este juicio lo realiza cada consumidor de acuerdo a sus propias características e intereses), pero que esperamos para sentirnos orgullosos de comprar los productos con etiqueta “Hecho en Lat_Am”.

Ya tenemos grandes ejemplos de MYPEs y medianas empresas latinoamericanas integradas en el mercado por mucho tiempo (ni hablar del café y otras materias primas cuya procedencia y comercialización directa desde el productor es una estrategia de comercialización en países en desarrollo), pero el boom de lo verde, orgánico y local puede representar un punto en inflexión para miles de micro y pequeños empresarios latinoamericanos que sólo requieren un empujón para aprovecharlo. Seguro tú conoces alguno.


[1] Exceptuando aquellas cadenas, como Market Basket, donde uno bien podría pensar que se está paseando por Latinoamérica o Asia.

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